Arte chino contemporáneo: de una verja en Pekín a las grandes subastas
Del grupo de las Estrellas en 1979 a las pipas de porcelana de Ai Weiwei en la Tate Modern: cómo se hizo el arte chino contemporáneo.

Marta Ledesma

El 27 de septiembre de 1979, un grupo de artistas que no había pisado una academia colgó sus cuadros en la verja de la Galería Nacional de Arte de China, en Pekín, la que hoy es el Museo Nacional de Arte. Les habían negado una sala y decidieron exponer fuera. La policía cerró la muestra, pero el gesto quedó. Aquella exposición en una verja suele contarse como el punto de partida del arte chino contemporáneo.
Treinta y cuatro años después, en octubre de 2013, un cuadro de Zeng Fanzhi se vendió en Sotheby's Hong Kong por 180,4 millones de dólares de Hong Kong, unos 23,3 millones de dólares estadounidenses. Era el precio más alto pagado hasta entonces por una obra de arte contemporáneo asiático.
Las Estrellas, 1979
El grupo se llamaba Xingxing, las Estrellas. Lo fundaron Ma Desheng y Huang Rui, y entre sus miembros estaban Wang Keping, Qu Leilei, Ah Cheng, Li Shuang, Yan Li y un joven Ai Weiwei. Casi todos eran autodidactas y pintaban lo que la pintura oficial dejaba fuera, la experiencia personal y los problemas sociales, con estilos occidentales que habían estado prohibidos, del postimpresionismo a la abstracción.
Después del cierre de septiembre, el grupo protestó y consiguió exponer en noviembre de ese mismo año en el parque Beihai, con 163 obras de 23 artistas. Repitieron al año siguiente. Hacia 1983 el grupo se disolvió: varios de sus miembros se marcharon al extranjero en plena campaña contra la «contaminación espiritual».
La ola de 1985
A mediados de los años ochenta surgieron en varias ciudades grupos de vanguardia que querían romper con el realismo socialista. A ese movimiento se le conoce como la Nueva Ola del 85. Uno de los grupos más radicales fue Xiamen Dada, del artista Huang Yong Ping, que entre el 28 de septiembre y el 5 de octubre de 1986 montó una exposición en el museo de arte de Xiamen. Semanas después, el 23 de noviembre, desmontó sesenta de aquellas obras y las quemó en la plaza, delante del museo.
De esa época es también Libro del cielo, de Xu Bing. Son cuatro volúmenes con 604 páginas impresas al estilo de los libros de las dinastías Song y Ming. La sorpresa está en el texto. Xu Bing inventó unos cuatro mil caracteres, más o menos los que se usan a diario en chino escrito, los talló a mano en tacos de madera y los usó como tipos móviles. Parecen chinos, pero no existen: nadie puede leer el libro. Lo imprimió entre 1987 y 1991, en una sola tirada de 126 ejemplares, y lo enseñó por primera vez en octubre de 1988 en el Museo Nacional de Arte de Pekín.
Febrero de 1989: la exposición que cerró a las dos horas
El 5 de febrero de 1989 abrió en el mismo museo China/Avant-Garde, la gran muestra de todo lo que se había hecho desde 1985. La organizaron los críticos Li Xianting, Peng De y Gao Minglu, y reunió a más de 186 artistas y unas 300 obras. El artista Zhang Peili lo recordaba así: más que una exposición, aquello parecía un mercado de pueblo.
Hubo de todo. Wu Shanzhuan, en su obra Gran negocio, vendió gambas congeladas en un puesto improvisado. Wang Guangyi colgó un tríptico con el retrato de Mao tapado por una cuadrícula, la que se usaba para pasar sus retratos a lienzos gigantes durante la Revolución Cultural. Y a las dos horas de abrir, la artista Xiao Lu disparó con una pistola contra su propia instalación, Diálogo. Las autoridades la cerraron temporalmente. Cuatro meses después ocurrió la matanza de Tiananmén, y la prensa llamó a aquellos tiros «los primeros disparos de Tiananmén».
Después de la muestra, un empresario de Pekín que había ayudado a pagarla compró obras de más de una docena de artistas, entre ellos Wang Guangyi y Zhang Xiaogang, a 10.000 yuanes cada una, unos 1.200 dólares de entonces.
Los noventa: realismo cínico y pop político
En los años noventa se impusieron dos corrientes.
El primero lo bautizó Li Xianting en 1992: el realismo cínico. Eran cuadros figurativos que usaban la ironía y la imaginería de la propaganda para retratar el desconcierto de la China de aquellos años, y que gustaron mucho a los coleccionistas occidentales. Fang Lijun llenó sus lienzos de hombres de cabeza rapada. Yue Minjun se pintó a sí mismo una y otra vez congelado en una carcajada, aunque él nunca ha aceptado la etiqueta. A la corriente también se asocia a Liu Wei.
La segunda fue el pop político, con Wang Guangyi como figura principal. En su serie Gran crítica mezcla la imaginería de la propaganda de la Revolución Cultural con logotipos de marcas occidentales. Él dice que su objetivo como artista es revivir un espíritu socialista.
Otros dos pintores de esta generación son hoy de los más buscados. Zhang Xiaogang, nacido en Kunming en 1958, es conocido sobre todo por su serie Línea de sangre: gran familia: retratos casi monocromos de chinos con los ojos grandes y oscuros, posando rígidos como en las fotos de familia de los años cincuenta y sesenta. Zeng Fanzhi, nacido en Wuhan en 1964, se instaló en Pekín a principios de los noventa y respondió a una vida urbana que le parecía superficial con su serie de las Máscaras, llena de personajes que posan. Una de esas obras, Serie de máscaras 1996 n.º 6, se vendió en mayo de 2008 en Hong Kong por 9,7 millones de dólares. La última cena, la del récord de 2013, la pintó en 2001.
El salto al mundo
En la Bienal de Venecia de 1999, Cai Guo-Qiang presentó El patio de la recaudación de rentas de Venecia: puso a unos artesanos a reconstruir, durante la propia Bienal, un célebre conjunto escultórico del realismo socialista. Cai, nacido en Quanzhou en 1957, es sobre todo el artista de la pólvora, con la que hace dibujos y fuegos artificiales. En 2005 volvió a Venecia para comisariar el pabellón de China, y en 2008 fue uno de los responsables de los fuegos artificiales de los Juegos Olímpicos de Pekín.
Ai Weiwei, el joven de las Estrellas de 1979, llevó a la Tate Modern de Londres una instalación enorme. Entre el 12 de octubre de 2010 y el 2 de mayo de 2011 cubrió los mil metros cuadrados de la Sala de Turbinas con Semillas de girasol: cien millones de pipas de porcelana, una capa de diez centímetros. Cada pipa pasó por una treintena de pasos, se pintó a mano y se coció a 1.300 grados. Las hicieron más de 1.600 artesanos de Jingdezhen, la ciudad que lleva más de mil años fabricando la porcelana imperial, durante dos años y medio. Al principio el público podía caminar sobre ellas. Al poco tiempo el museo las acordonó, porque temía que el polvo de la porcelana fuera perjudicial.

Una calle del distrito 798, con la chimenea de la antigua fábrica al fondo. Foto: Leeluv, CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons.
798: de fábrica militar a barrio del arte
En Pekín, buena parte de esta historia se ve hoy en el distrito 798, en Dashanzi. Era un complejo de fábricas de componentes electrónicos para el ejército, el llamado Complejo Industrial Conjunto 718, que se levantó en los años cincuenta con ayuda de ingenieros de la Alemania del Este. Los alemanes eligieron un diseño funcional, inspirado en la Bauhaus, con naves enormes y techos en arco pensados para dejar entrar el máximo de luz natural, algo que décadas después vendría muy bien a las galerías.
A finales de los ochenta y principios de los noventa, la mayoría de las fábricas había dejado de producir. En 1995, la Academia Central de Bellas Artes buscó allí sitio para almacén y talleres, y en 2000 el escultor Sui Jianguo, decano de Escultura, instaló su estudio. Detrás llegaron artistas y diseñadores, atraídos por aquellas naves enormes. En 2002, la exposición Beijing Afloat, que inauguró el espacio del Beijing Tokyo Art Projects, reunió a más de mil personas y puso el barrio de moda. Ese mismo año, Huang Rui, el cofundador de las Estrellas, abrió allí con el fotógrafo Xu Yong la galería 798 Space, en una nave de 1.200 metros cuadrados. En 2007 llegó el UCCA, el Centro de Arte Contemporáneo, que hoy es el gran ancla del distrito y recibe más de un millón de visitantes al año.
Dónde verlo hoy
El UCCA sigue siendo la referencia en Pekín y desde 2018 tiene una segunda sede, UCCA Dune, junto a la playa de Beidaihe. En 2021 abrió otra en Shanghái. En Hong Kong, el museo M+, abierto el 12 de noviembre de 2021 en el distrito cultural de Kowloon Oeste, reúne arte visual, diseño, arquitectura e imagen en movimiento de los siglos XX y XXI, y aspira a competir con la Tate Modern, el MoMA y el Centro Pompidou.
Foto de portada: Ullens Center for Contemporary Art (UCCA), dominio público (CC0), vía Wikimedia Commons.

Marta Ledesma
Analista de estrategia corporativa y observadora del mercado IBEX.
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