Ciudadanos tecnológicos de segunda: tu iPhone europeo se queda sin la nueva Siri
Apple confirma que la Siri conversacional con IA no llegará a iPhone ni iPad en la Unión Europea con iOS 27, y su español se aplaza a 2027. La excusa, dice Cupertino, es la DMA. La pregunta es por qué pagas lo mismo y recibes menos.

Marta Ledesma

Lo dijeron en voz alta, sobre el escenario, durante la WWDC del 8 de junio. La nueva Siri con IA no llegará a los iPhone ni iPad de la Unión Europea cuando aterrice iOS 27 este otoño. Craig Federighi, el responsable de software de Apple, lo envolvió en una frase de manual corporativo: "Estamos profundamente decepcionados de que nuestros usuarios de la UE no vayan a tener Siri AI en iPhone o iPad". La traducción para quien vive en Bilbao, Sevilla o Lisboa es seca: compras el mismo teléfono, a veces más caro que en Estados Unidos, y te quedas fuera de la función estrella del año.
Conviene separar dos cosas que se mezclan a propósito. Una es Apple Intelligence, el paquete general que ya conocemos (resúmenes de texto, Genmoji, Image Playground, herramientas de escritura). Eso sigue funcionando en Europa y en español, dentro de los 16 idiomas soportados. Llegó a nuestra lengua con iOS 18.4 y no se va a ningún sitio. Otra cosa muy distinta es la nueva Siri, una reescritura completa del asistente que recuerda conversaciones anteriores, actúa dentro de apps de terceros y procesa peticiones en el dispositivo o en los servidores privados de Apple. Esa Siri es la que se queda en la frontera.
Qué es la DMA y por qué Apple la señala
La Ley de Mercados Digitales, conocida por sus siglas en inglés DMA, es una norma europea pensada para que las grandes plataformas no jueguen con las cartas marcadas. Obliga a los gigantes a abrir sus sistemas: que puedas instalar otras tiendas de aplicaciones, que un competidor acceda a las mismas funciones que el servicio de la casa. La idea de fondo es razonable. Si Apple permite que Siri controle tu calendario, tu mensajería y tus compras, un asistente rival debería poder hacer lo mismo en igualdad de condiciones.
Ahí está el choque. Bruselas interpreta que cualquier asistente de terceros tiene que poder realizar exactamente lo que hace Siri. Apple responde que abrir ese nivel de acceso a empresas externas crearía agujeros de seguridad y comprometería la privacidad de los datos que la IA maneja. Para esquivar el problema, la compañía propuso un intermediario llamado Trusted System Agent, una especie de portero con capas de seguridad que dejaría a otros asistentes usar las mismas capacidades sin acceso directo al sistema. También presentó un calendario para desplegarlo de forma gradual a lo largo de 18 meses. La Comisión Europea dijo que no. Según el propio comunicado de Apple, "la Comisión Europea no aceptó ninguna de las propuestas de Apple".
El español, aparcado hasta 2027
Aunque mañana se firmara la paz, los hispanohablantes tendríamos que esperar de todos modos. La nueva Siri arranca solo en inglés. El despliegue en otros idiomas, español incluido, se reparte a lo largo de 2027. No es ninguna sorpresa. Apple Intelligence tardó hasta iOS 18.4 en hablar castellano, así que el patrón se repite. Quien quiera la Siri conversacional en su lengua y en su iPhone europeo suma dos retrasos encadenados: el regulatorio y el lingüístico.
Hay una nota que pocos cuentan. En Mac con macOS 27 y en las Vision Pro con visionOS 27, la nueva Siri sí llega a Europa. El veto afecta a iPhone, iPad y, de rebote, al Apple Watch, que depende del teléfono. Es decir, el problema no es que Europa entera quede excluida, sino que los dispositivos que más usa la gente, los de bolsillo, son justo los que se quedan cortos.
¿Excusa o arma arrojadiza?
Aquí toca opinar con cuidado. Apple presenta la DMA como una camisa de fuerza que le impide proteger a sus usuarios. Bruselas sostiene que Apple usa la privacidad como coartada para no abrir su jardín amurallado. Probablemente las dos cosas sean ciertas a la vez. La compañía tiene argumentos técnicos legítimos sobre seguridad, y también un interés evidente en que nadie toque su modelo de negocio. La Comisión defiende un principio de competencia sano, y de paso convierte al usuario europeo en rehén de un pulso que no eligió.
El resultado práctico es incómodo. Un consumidor de la UE paga por un producto recortado sin descuento que lo compense. Esa sensación de comprar tecnología de segunda categoría no es nueva, y explica por qué crece el interés por mercados alternativos y por darle más vida a lo que ya tienes. Plataformas de segunda mano y comunidad como Zokko viven, en parte, de ese hartazgo: si el dispositivo nuevo va a llegar capado, igual el de hace dos años, bien cuidado, no era tan mala opción.
La pelota está en dos tejados. Apple puede ceder y abrir el sistema, o seguir negociando mientras vende teléfonos sin su función insignia. La Comisión puede flexibilizar su lectura o mantenerse firme. Mientras tanto, no hay fecha. Cuando enciendas tu iPhone con iOS 27 este otoño, Siri seguirá siendo la de siempre. Y la nueva, la que enseñaron con orgullo en el escenario, mirará Europa desde el otro lado del Atlántico.

Marta Ledesma
Analista de estrategia corporativa y observadora del mercado IBEX.
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