El Sónar 2026 estrena a The Prodigy y entierra el día y la noche
La 33ª edición arranca en Barcelona del 18 al 20 de junio con el debut histórico del grupo británico y el final del clásico reparto entre Sónar de Día y Sónar de Noche.

PabloSaver357

El Sónar 2026 cambia de piel: llega The Prodigy y se acaba el día y la noche
Hay ediciones de festival que se recuerdan por un cartel y otras que marcan un antes y un después en su propia estructura. El Sónar 2026 pertenece a las segundas. La cita arranca este jueves 18 de junio y se extiende hasta el sábado 20 en la Fira Gran Via de L'Hospitalet, con dos titulares que no son menores. Por un lado, el debut absoluto de The Prodigy sobre un escenario del Sónar. Por otro, el final de una de las señas de identidad más reconocibles del certamen, el reparto entre Sónar de Día y Sónar de Noche.
Treinta y tres ediciones después de su nacimiento en 1994, el festival barcelonés de música avanzada y cultura digital reescribe sus propias reglas. Y lo hace en un momento delicado, todavía con la resaca de una edición de 2025 atravesada por la polémica.
Un debut que tardó 33 años en llegar
Que The Prodigy encabece el cartel tiene algo de cierre simbólico. Según la propia organización, el festival llevaba prácticamente toda su vida intentando reservar al grupo de Essex, una de las formaciones de música electrónica en directo más influyentes del planeta. El proyecto de Liam Howlett ha tenido que esperar más de tres décadas para pisar Barcelona dentro del Sónar, y lo hará con su directo de costumbre: contundente, físico y diseñado para una pista que no se queda quieta.
No estará solo. El cartel, que supera el centenar de actuaciones y sumó más de sesenta nombres nuevos en su última tanda, reúne a algunos de los pesos pesados del techno y el club europeo actual:
- Charlotte de Witte y Amelie Lens, dos referentes del techno belga que llenan recintos por toda Europa.
- Skepta, una de las voces más reconocibles del grime británico.
- Kelis, que aporta un perfil más pop y soul al conjunto.
- STOOR, el proyecto de improvisación a 360 grados liderado por Speedy J con cuatro invitados distintos cada día, además de nombres como Daniel Avery o los neoyorquinos YHWH Nailgun.
Adiós al día y a la noche: una sola sede, sin costuras
El cambio realmente estructural está en el formato. Por primera vez en su historia, el Sónar se celebra íntegramente en un único recinto, la Fira Gran Via, y desaparece la división clásica entre Sónar de Día y Sónar de Noche. Durante años, esa separación obligaba a moverse entre dos sedes y a comprar entradas pensadas para una franja u otra. Ahora el recinto funciona como una experiencia continua: las puertas abren a las 17:00 y la música se prolonga hasta las 03:00 del jueves y hasta las 07:00 de la mañana el viernes y el sábado.
La idea es que el público pueda pasar de un concierto a una sesión de club, de una instalación audiovisual a un directo experimental, sin las costuras de antes. El jueves arranca con cuatro escenarios y los dos días siguientes se amplía a seis, tres al aire libre y tres cubiertos. Espacios históricos como SonarClub, SonarLab y SonarCar mantienen su ubicación, mientras llegan novedades como un SonarPark ampliado, un SonarHall renovado con más capacidad para directos y el SonarVillage by Estrella Damm. En paralelo, la sección profesional y de pensamiento, el Sónar+D, se traslada a la Llotja de Mar, un edificio neoclásico en pleno casco histórico de Barcelona.
El telón de fondo: la herida de 2025
Ningún cambio de esta envergadura ocurre en el vacío. El nuevo Sónar llega tras una edición de 2025 que se convirtió en la más controvertida de su historia. El detonante fue la propiedad: el festival forma parte de Superstruct Entertainment, el grupo que organiza decenas de festivales en todo el mundo y que en 2024 pasó a manos del fondo estadounidense KKR. Las críticas por las inversiones del fondo y sus vínculos señalados con Israel desataron una ola de boicot. La organización reconoció que al menos medio centenar de artistas y colectivos retiraron su participación en señal de protesta.
De aquella crisis salió una reestructuración profunda. La gestión ha pasado a la Fundación Sónar, una entidad sin ánimo de lucro creada en 2023, y la dirección recae ahora en el belga François Jozic, fundador de Brunch Electronik, que toma el relevo tras la salida de los tres socios fundadores. El Sónar de 2026 es, en buena medida, el primero de una etapa nueva, con otra cúpula y otro modelo de gobernanza.
Por qué importa más allá de la pista
Más allá del cartel, lo interesante es lo que dice esta edición sobre cómo evolucionan los grandes festivales. El Sónar siempre se presentó como un laboratorio donde la música electrónica se cruzaba con el arte digital y la tecnología, y ese cruce sigue siendo su sello. Pero la decisión de unificar sedes, eliminar la dicotomía día-noche y reconstruir su estructura de gestión apunta a una industria que se replantea sus modelos: quién paga, quién manda y qué experiencia se ofrece a un público cada vez más exigente y atento a la letra pequeña.
Para Barcelona, que vive el festival como una fecha cultural y económica de primer orden, el Sónar 2026 funciona como termómetro. La cultura en directo no solo se mide por quién toca, sino por cómo se organiza, quién está detrás y qué valores proyecta. Esta edición, con un debut largamente esperado y una reforma de calado, propone exactamente esa doble lectura: el subidón de la pista y la conversación sobre el negocio que la sostiene.

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