Ensayo sobre la ceguera: 30 años de una obra que aún nos abre los ojos
‘Ensayo sobre la ceguera’: tres décadas del “libro más incómodo de José Saramago”
Andrés Lozano

Hace ya tres décadas, en 1995, el escritor portugués José Saramago nos entregaba una de sus obras más impactantes y, como él mismo la describió, "incómoda": Ensayo sobre la ceguera. Este año se cumplen 30 años de su publicación, y su relevancia no ha hecho más que crecer, demostrando que las grandes distopías literarias tienen la extraña habilidad de anticipar el futuro o, al menos, de iluminar las sombras de nuestro presente.
Saramago, Premio Nobel de Literatura en 1998, concibió esta novela como un espejo para una sociedad que él consideraba "podrida y desencajada". Y vaya si lo consiguió. La historia, que arranca con una misteriosa epidemia de "ceguera blanca" que se extiende de forma fulminante por una ciudad sin nombre, nos sumerge en una reflexión profunda sobre la fragilidad de la civilización y la verdadera naturaleza humana cuando se desmoronan las estructuras sociales.
La Ceguera: Más allá de lo físico
Lo primero que impacta de Ensayo sobre la ceguera es la premisa. No es una ceguera común, de oscuridad, sino una blancura infinita, como un "mar de leche" que lo inunda todo. Este detalle, aparentemente pequeño, ya nos da una pista del genio de Saramago. La ceguera no es solo una condición física, es una metáfora potente.
La novela nos muestra cómo esta epidemia no solo roba la vista, sino que también desnuda el alma humana. Los afectados son internados en un antiguo manicomio, donde las condiciones se deterioran rápidamente, dando paso al caos, la violencia y la lucha por la supervivencia. Es ahí donde surge la figura de la mujer del médico, el único personaje que, inexplicablemente, conserva la vista. Ella se convierte en nuestros ojos y, a la vez, en la conciencia moral de la obra, observando cómo la sociedad se despoja de sus convencionalismos y afloran los instintos más primarios.
Saramago utiliza la ausencia de nombres propios para los personajes, identificándolos solo por sus roles o características físicas (el primer ciego, la mujer del médico, la chica de las gafas oscuras), lo que acentúa la universalidad de su mensaje. Nos hace preguntarnos: ¿qué haríamos nosotros en una situación así? ¿Mantendríamos la ética y la solidaridad, o sucumbiríamos al egoísmo? Esa es la verdadera "ceguera" que Saramago nos invita a explorar: la ceguera moral, la incapacidad de ver al otro.
Lecciones que perduran tres décadas después
Treinta años después, los temas de Ensayo sobre la ceguera siguen resonando con una fuerza asombrosa. La fragilidad del entramado social, la naturaleza humana en crisis, la responsabilidad individual y colectiva, la ética y la moralidad son ejes que atraviesan la novela y que, desgraciadamente, podemos ver reflejados en nuestro día a día.
La pandemia de la COVID-19, por ejemplo, trajo consigo discusiones sobre la cuarentena, la gestión de crisis y la respuesta social ante una amenaza invisible, temas que Saramago abordó de forma premonitoria. De hecho, la novela ha sido adaptada al cine en 2008 con la película Blindness (dirigida por Fernando Meirelles) y también ha visto numerosas adaptaciones teatrales que buscan reflejar su impacto en la sociedad actual. Esto demuestra que su mensaje trasciende el papel y sigue inspirando a artistas y pensadores.
Personalmente, creo que Ensayo sobre la ceguera es una lectura obligatoria, no solo por su valor literario, que es inmenso, sino por la profunda introspección que provoca. Te sacude, te incomoda, pero te hace ver. Te hace cuestionar tus propias cegueras cotidianas, esas que nos impiden ver las necesidades del vecino, el impacto de nuestras acciones o la importancia de la solidaridad.
Darle una segunda vida a la cultura: un acto de lucidez
En un mundo donde la cultura sigue siendo un faro, es fundamental que libros como Ensayo sobre la ceguera lleguen a las manos de nuevas generaciones de lectores. Y aquí es donde entra un concepto que Saramago, con su aguda visión social, seguramente aplaudiría: la economía circular en la cultura.
¿Cuántas obras maestras, ensayos o novelas que ya hemos devorado con placer, acumulan polvo en nuestras estanterías? Darles una segunda vida no solo es una forma de mantener vivo el mensaje del autor, sino también de hacer la cultura más accesible y sostenible. Plataformas como Zokko, a través de su Mercadillo, permiten precisamente eso: que esos libros, cómics o incluso películas que ya no usas encuentren un nuevo hogar.
Imagina poder vender esa edición de Ensayo sobre la ceguera que tanto te marcó, para que otra persona pueda descubrirla, y con ese dinero, quizás, adquirir otra obra que te interese. No solo liberas espacio en casa, sino que fomentas la reutilización y el consumo responsable. Es un gesto pequeño, pero significativo, que contribuye a un ciclo virtuoso, permitiendo que el conocimiento y las historias sigan circulando.
Vender libros de segunda mano es cada vez más fácil. Existen opciones como Wallapop o la propia Fnac 2ª Vida, que te permiten darle salida a esos ejemplares que ya no lees. Algunas incluso ofrecen recogida gratuita y valoración instantánea, lo que facilita el proceso enormemente.
Reflexiones para un futuro con ojos abiertos
Ensayo sobre la ceguera no es solo una historia de ficción, es una advertencia. Nos recuerda que la verdadera ceguera no es la física, sino la social y la moral. Es la incapacidad de empatizar, de cuidar a nuestros semejantes, de construir una comunidad basada en el respeto y la cooperación. Saramago, con su estilo inconfundible, lleno de frases largas y una puntuación peculiar que nos obliga a leer con atención, nos reta a estar alerta.
Al celebrar estas tres décadas de una obra tan poderosa, no solo conmemoramos un hito literario, sino que nos invitamos a una reflexión urgente: ¿qué estamos viendo y, más importante aún, qué estamos eligiendo ignorar? En un mundo con tantas distracciones, tanta información y, paradójicamente, tanta desinformación, la lucidez se convierte en un bien preciado.
Quizás, la mejor forma de honrar el legado de Saramago y su "Ensayo sobre la ceguera" sea precisamente esa: esforzarnos por mantener los ojos abiertos, no solo los físicos, sino los del entendimiento y el corazón, buscando siempre la luz en medio de la blancura.
Andrés Lozano
Escribe en La Plaza sobre actualidad, consumo y motor.
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