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Justicia accesible: ¿Cómo el ciudadano puede moverse en ella?

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Javier Naranjo

Javier Naranjo

30 de julio de 2026
Justicia accesible: ¿Cómo el ciudadano puede moverse en ella?

La justicia, esa balanza que todos esperamos ver equilibrada, es un concepto que a menudo se nos antoja lejano o complejo. En España, el sistema judicial, como en cualquier democracia moderna, tiene sus particularidades y sus ritmos. Sin embargo, más allá de los grandes titulares y los debates públicos, lo cierto es que la justicia es una parte fundamental de nuestra vida diaria, influyendo en aspectos tan variados como una reclamación por un producto defectuoso o la gestión de una herencia.

La percepción de la justicia en España ha sido objeto de estudio y debate continuo. Según el Barómetro del CIS de julio de 2024, la preocupación por el sistema judicial se mantiene presente en la sociedad española. Pero, ¿cómo podemos, como ciudadanos de a pie, acercarnos a este sistema sin sentir que nos ahogamos en papeleo o tecnicismos? La clave está en la información y en saber qué herramientas tenemos a nuestro alcance.

El acceso a la justicia: derechos y trámites cotidianos

No hace falta ser un experto en derecho para entender que, en algún momento, podemos necesitar interactuar con el sistema judicial. Ya sea para resolver un desacuerdo con un vecino, gestionar un contrato de alquiler o incluso, vender esa bicicleta antigua en un mercadillo y necesitar un contrato simple que dé seguridad a ambas partes. Aquí es donde la justicia se vuelve tangible y práctica.

Históricamente, el acceso a la información legal era un desafío. Consultar legislación, jurisprudencia o simplemente entender los pasos de un trámite solía requerir la ayuda de un profesional o una visita a una biblioteca especializada. Afortunadamente, la era digital ha cambiado mucho este panorama. Plataformas como el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) o el Ministerio de Justicia ofrecen portales con información actualizada, guías y formularios que, aunque a veces complejos, son un punto de partida invaluable. También existen iniciativas de colegios de abogados que acercan los servicios de orientación jurídica gratuita a los ciudadanos, una gran ayuda para quienes no pueden permitirse un abogado de entrada.

Pensemos, por ejemplo, en una compraventa de segunda mano. Imagina que vendes un mueble a través de Zokko y el comprador, al recibirlo, alega que no está en el estado descrito. Aunque muchas veces estos casos se resuelven con diálogo, saber que existen vías legales para reclamar o defenderse es crucial. La Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios, por ejemplo, establece derechos y garantías que nos amparan incluso en transacciones entre particulares, especialmente si interviene una plataforma como intermediaria que facilita la comunicación y el acuerdo.

Resolviendo conflictos sin llegar a los tribunales

Uno de los pilares de una justicia eficiente es la capacidad de resolver disputas sin necesidad de saturar los juzgados. Métodos como la mediación o el arbitraje están ganando terreno en España, ofreciendo alternativas más rápidas y económicas para las partes involucradas.

La mediación es un proceso voluntario en el que un tercero imparcial, el mediador, ayuda a las partes a encontrar una solución de mutuo acuerdo. Esto es especialmente útil en conflictos familiares, vecinales o incluso en pequeñas disputas comerciales. Un ejemplo claro sería una desavenencia en una comunidad de vecinos por ruidos o el uso de zonas comunes; antes de acudir a un abogado, la mediación puede ser una vía para restablecer la convivencia. El mediador no impone una solución, sino que facilita la comunicación para que sean las propias partes quienes lleguen a un consenso.

El arbitraje, por otro lado, implica que las partes acuerdan someter su disputa a un tercero (o un panel de terceros) para que tome una decisión vinculante. Es común en el ámbito contractual y mercantil, donde las empresas pueden incluir cláusulas de arbitraje en sus acuerdos para evitar juicios largos y costosos. Estos métodos no solo alivian la carga del sistema judicial, sino que a menudo preservan mejor las relaciones entre las partes, un aspecto no menor en muchos conflictos.

Según datos del Ministerio de Justicia, la mediación y el arbitraje han experimentado un crecimiento significativo en los últimos años, lo que demuestra una mayor confianza y conocimiento de estas herramientas por parte de la ciudadanía y las empresas. Esto es una buena noticia, ya que fomenta una cultura de resolución pacífica de conflictos.

Digitalización y eficiencia: la justicia del futuro

La transformación digital es un motor imparable, y la justicia no es una excepción. En España, el impulso hacia una administración de justicia más digitalizada es evidente, con iniciativas como el expediente judicial electrónico o la posibilidad de realizar ciertos trámites de forma telemática. La plataforma de la Sede Judicial Electrónica permite a abogados y procuradores presentar escritos y recibir notificaciones de forma online, agilizando enormemente los procesos. Para el ciudadano, esto se traduce en una mayor transparencia y, en muchos casos, en una reducción de los tiempos de espera.

Además, la tecnología también está abriendo puertas a herramientas que facilitan el acceso a servicios legales, incluso para el ciudadano de a pie. Pensemos en las plataformas que ofrecen asesoramiento legal online o la posibilidad de generar documentos legales simples con unas pocas indicaciones. Esto democratiza el acceso a la información y a ciertos servicios que antes requerían una visita presencial a un despacho.

En el contexto de un marketplace como Zokko, donde miles de transacciones se realizan a diario, la existencia de un marco legal claro y de herramientas accesibles para resolver eventuales disputas es fundamental. Si, por ejemplo, te animas a vender esa colección de cómics que ya no lees en nuestro mercadillo, es tranquilizador saber que, en caso de algún malentendido, existen vías claras para solucionarlo, ya sea a través de la propia plataforma o, si fuera necesario, recurriendo a las vías legales que nuestro sistema ofrece.

La justicia no debe ser una caja negra. Conocer nuestros derechos, las herramientas a nuestra disposición y las vías para resolver conflictos es empoderador. La evolución hacia un sistema más accesible, digital y enfocado en la resolución extrajudicial es una buena señal para todos. Al final, se trata de que esa balanza no solo sea imparcial, sino que también esté al alcance de cada uno de nosotros.

Javier Naranjo

Javier Naranjo

Consultor en transición energética y reporting ESG.

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