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La sed silenciosa de la IA: la ONU avisa a España de que sus centros de datos beberán miles de millones de litros de agua

Un informe de la Universidad de las Naciones Unidas pone cifras físicas a la inteligencia artificial (agua, suelo y energía) y apunta a un país que ya vive en sequía recurrente.

RamonSaver782

RamonSaver782

18 de junio de 2026
La sed silenciosa de la IA: la ONU avisa a España de que sus centros de datos beberán miles de millones de litros de agua

Cada vez que pedimos a una inteligencia artificial que nos resuma un correo o nos genere una imagen, la respuesta llega de un sitio muy físico: una nave llena de servidores que hay que enfriar. Y enfriar, en buena parte del mundo, significa evaporar agua. La cara oculta de la IA, ese coste material que no aparece en la pantalla, acaba de recibir cifras concretas de un organismo difícil de acusar de tecnófobo: la propia Organización de las Naciones Unidas. El mensaje, además, lleva remite para España.

El aviso parte de un informe del Instituto de Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de las Naciones Unidas (UNU), recogido por El Español el pasado 16 de junio. Su tesis incomoda precisamente porque es sencilla: la inteligencia artificial no es una nube etérea, sino infraestructura pesada que consume electricidad, ocupa terreno y, sobre todo, bebe agua. Mucha.

Las cifras que la ONU pone sobre la mesa

El dato que más golpea es el del agua. Según el informe, en 2025 los centros de datos del planeta consumieron alrededor de 4,5 billones de litros de agua. La proyección para 2030 es que esa cifra se duplique hasta los 9,3 billones de litros anuales, una cantidad equiparable al consumo doméstico de cientos de millones de personas. No hablamos de un futuro lejano de ciencia ficción. Hablamos de dentro de cuatro años.

La factura energética acompaña a la hídrica. Para 2030, los centros de datos que sostienen la IA podrían llegar a consumir cerca del 3% de toda la electricidad mundial. La ONU calcula que el consumo eléctrico de estas instalaciones podría duplicarse hasta rozar los 945 TWh anuales, una cifra del orden de lo que gasta un país entero como Japón. Y la inteligencia artificial cargaría con una porción muy grande de ese salto.

El verdadero giro del informe, sin embargo, es metodológico. La UNU subraya que cada kilovatio-hora dedicado a entrenar o ejecutar un modelo de IA arrastra tres huellas simultáneas: emisiones de CO₂, consumo de agua y ocupación de suelo. Medir esta tecnología con una sola métrica (normalmente las emisiones de carbono) esconde daños desplazados hacia otros recursos. Un centro de datos puede presumir de funcionar con energía renovable y, a la vez, estar vaciando un acuífero local. La factura ambiental no desaparece. Cambia de columna.

Por qué este aviso apunta a España

Aquí es donde el informe deja de ser una abstracción global y se vuelve doméstico. La ONU señala expresamente a España como ejemplo de tensión entre el apetito digital y la realidad del territorio. Gigantes como Amazon, Google, Microsoft e IBM han elegido emplazamientos como Madrid, Aragón y Málaga para levantar sus instalaciones. Y lo han hecho en un país que encadena sequías, restricciones de riego, embalses bajo mínimos y un estrés hídrico estructural en buena parte de su geografía.

La magnitud del despliegue es real y va a más. La capacidad instalada de centros de datos en España podría triplicarse y superar los 700 MW en 2026, según estimaciones recogidas por The Green Bee, partiendo de los apenas 293 MW operativos de hace poco. Aragón se ha convertido en el gran imán de los proyectos a gran escala. Amazon ha anunciado una inversión que ronda los 33.700 millones de euros concentrada en su región cloud aragonesa, y Microsoft levanta un campus en Zaragoza. Mientras tanto, Madrid lidera la potencia ya instalada y Málaga emerge como nuevo polo.

El problema no es que se construyan centros de datos. El problema, dice en esencia el informe, es planificarlos mirando solo la conectividad y el precio de la electricidad, sin poner sobre la mesa de dónde va a salir el agua para enfriarlos ni con qué otros usos (agrícolas, urbanos, ecológicos) compite ese recurso. En una cuenca tensionada, cada litro tiene dueños rivales.

Conviene matizar para no caer en el alarmismo fácil. No todos los centros de datos refrigeran igual: algunos usan circuitos cerrados o aire en vez de evaporación, y la eficiencia mejora año a año. Tampoco toda el agua "consumida" se pierde para siempre. Pero el sentido del aviso de la ONU es el contrario al optimismo automático: las mejoras de eficiencia se las está comiendo el crecimiento brutal de la demanda. Más eficiencia por operación, multiplicada por muchísimas más operaciones, da más consumo total.

Algunas claves para leer este debate sin caer en extremos:

  • La IA no es inmaterial: vive en edificios que gastan agua, suelo y luz reales.
  • Medir solo las emisiones de carbono oculta el impacto hídrico, que en España es el recurso crítico.
  • Eficiencia y crecimiento van en sentidos opuestos. Ganar en una no basta si el otro se dispara.
  • La ubicación importa tanto como la tecnología: el mismo centro pesa distinto en Aragón que en Noruega.

Lo que está realmente en juego

El informe de la UNU no pide frenar la inteligencia artificial, y sería ingenuo esperar que lo hiciera. Lo que reclama es honestidad contable: que el coste físico de la IA entre en las decisiones de inversión, en los permisos administrativos y en la conversación pública con la misma claridad con la que se anuncian los miles de millones de euros y los puestos de trabajo. La transparencia sobre el consumo de agua de cada instalación debería ser un requisito, no una nota a pie de página.

Para el ciudadano de a pie, el mensaje resulta sencillo de traducir: la próxima vez que se hable de España como hub europeo de la IA, merece la pena preguntar de dónde sale el agua. Porque la sequía no entiende de algoritmos, y un embalse vacío no se rellena con un comunicado de prensa. Reconocer la cara oculta de esta tecnología es el primer paso para que su despliegue, que llegará igual, al menos llegue con cuentas claras.

RamonSaver782

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