Volver a La Plaza
5 min de lectura

Umami: ¿El quinto sabor que le falta a tu cocina colombiana?

umami

RamonSaver782

RamonSaver782

29 de julio de 2026
Umami: ¿El quinto sabor que le falta a tu cocina colombiana?

¿Alguna vez has probado un plato y sentido que algo "redondo", "profundo" o "simplemente delicioso" se queda en tu boca, sin ser dulce, salado, ácido o amargo? Esa sensación, ese "gusto sabroso" o "esencia de delicia", es el umami, el quinto sabor fundamental que, aunque lleva más de un siglo identificado, muchos apenas estamos descubriendo a profundidad en nuestra cotidianidad gastronómica. En Colombia, donde los sabores intensos y la riqueza de ingredientes son la norma, el umami es un invitado que siempre ha estado en la mesa, quizás sin que le pusiéramos nombre.

Imaginen esto: un buen sancocho que lleva horas en el fogón, un hogao bien sofrito para acompañar unas arepas, o incluso un pedazo de queso costeño madurado. Esos sabores que se prolongan en el paladar y nos hacen querer más, son la manifestación de este enigmático gusto. Lejos de ser algo exótico o complicado, el umami es la señal de la presencia de glutamato, un aminoácido presente de forma natural en muchos alimentos. Su descubrimiento se le atribuye al científico japonés Kikunae Ikeda en 1908, quien lo aisló del alga kombu, un ingrediente clave en la sopa miso. Él lo llamó "umami", que en japonés significa "sabor delicioso" o "esencia de delicia".

¿Por qué nos importa el umami?

Más allá de la anécdota histórica, entender el umami nos permite cocinar mejor y disfrutar más de lo que comemos. No se trata de añadir un ingrediente raro, sino de identificar y potenciar lo que ya está en nuestros platos. Es una herramienta culinaria poderosa para realzar sabores, dar profundidad y hacer que la comida sea más satisfactoria, incluso reduciendo la necesidad de tanta sal.

Pensemos en nuestros caldos, en los guisos con carne o pollo que se cocinan a fuego lento, o en la salsa de tomate de la abuela. Todos ellos, sin saberlo, son ejemplos perfectos de cómo aprovechamos el umami. Este sabor tiene la particularidad de activar la salivación y prolongar la sensación de sabor en la boca, haciendo que cada bocado sea más completo.

La ciencia detrás del "gusto sabroso"

El umami no es solo una percepción subjetiva, tiene una base científica. Nuestros receptores gustativos en la lengua identifican el glutamato, especialmente en su forma libre, que es lo que percibimos como umami. Alimentos ricos en proteínas, que se descomponen con la cocción o la maduración, liberan este aminoácido. Por eso, muchos ingredientes con alto contenido de umami son fermentados, añejados o cocinados lentamente.

Algunos de los alimentos con más umami que seguramente ya tienen en su cocina incluyen:

  • Tomates maduros: Especialmente secos o en pasta.
  • Champiñones: Frescos o secos, especialmente los shiitake.
  • Quesos madurados: El parmesano es un clásico, pero muchos de nuestros quesos criollos también lo tienen.
  • Carnes: En especial la carne de res, pollo y pescado, más aún si han sido cocinadas a fuego lento o curadas.
  • Salsas de soya: Por su proceso de fermentación.
  • Mariscos: Como camarones y ostras.
  • Cebolla y ajo: Al cocinarlos, su umami se intensifica.
  • Legumbres: Frijoles y lentejas, especialmente si se cocinan en caldos sustanciosos.

Es importante recordar que el glutamato monosódico (MSG), que ha sido objeto de debate, es simplemente la sal de sodio del ácido glutámico, el mismo compuesto que encontramos naturalmente en estos alimentos. Su uso responsable es una forma de añadir umami, pero la buena noticia es que la naturaleza ya nos ofrece una gran variedad de opciones.

Umami a la colombiana: Potenciando nuestros sabores

¿Cómo podemos aplicar este conocimiento en nuestra cocina diaria, esa que tanto nos gusta y nos identifica? La clave está en la técnica y la combinación de ingredientes.

Caldos y sofritos: La base de todo

Aquí en Colombia, el alma de muchos de nuestros platos empieza con un buen caldo o un sofrito. Un guiso que se cocina despacio, liberando todos los jugos de la carne, las verduras y las especias, es una explosión de umami. Piense en la cebolla y el ajo pochados lentamente, que no solo aportan aroma sino también dulzura y ese "algo" especial. Añadir un poco de pasta de tomate concentrada a un sofrito, por ejemplo, es una forma sencilla de darle una patada extra de umami.

Fermentados y madurados: Tesoros escondidos

Aunque no somos conocidos por una gran tradición de fermentación como otras culturas, ciertos productos de nuestra gastronomía sí la utilizan. El queso costeño, algunos embutidos artesanales y hasta ciertas preparaciones de masa madre, desarrollan perfiles de sabor más complejos gracias a la maduración y fermentación. Estos procesos naturales rompen las proteínas, liberando el glutamato y potenciando el umami.

Si está buscando ingredientes que le den un toque especial y profundo a sus platos, puede explorar opciones como los champiñones secos. Hidratarlos y usar el líquido resultante en sus guisos es un truco infalible. También puede intentar con un buen caldo de huesos casero, cocinado durante horas, que concentra este sabor delicioso.

Combinaciones ganadoras

Una de las maravillas del umami es que se intensifica cuando se combina con otros alimentos ricos en este sabor. Por ejemplo, un plato de lentejas (legumbre) con hogao (cebolla, tomate) y un toque de queso rallado encima. O un arroz con pollo, donde el caldo de pollo y el sofrito con verduras se unen para crear una sinfonía de gusto.

Otro consejo es usar hierbas frescas y secas. El cilantro, el cebollín, el perejil y el laurel, tan comunes en nuestra cocina, no solo aportan aroma, sino que, al cocinarse lentamente, también contribuyen a la complejidad del sabor.

Experimentar en la cocina es una de las mayores alegrías. Si le gusta la idea de darle una segunda vida a esos ingredientes que ya no usa o buscar opciones más económicas, recuerde que en Mercadillo de Zokko puede encontrar utensilios de cocina, electrodomésticos y hasta libros de recetas que le ayuden a explorar nuevas técnicas y sabores. Quién sabe, tal vez un buen sartén de hierro fundido de segunda mano se convierta en su mejor aliado para potenciar ese umami en sus guisos.

Un llamado a la curiosidad gastronómica

El umami no es una moda pasajera, es un pilar fundamental del sabor que siempre ha estado con nosotros. Al reconocerlo y aprender a utilizarlo conscientemente, abrimos la puerta a una dimensión completamente nueva en nuestra cocina. No se trata de cambiar nuestras tradiciones, sino de enriquecerlas, de entender por qué esos platos que tanto nos gustan son tan deliciosos y cómo podemos hacerlos aún mejores.

Así que, la próxima vez que prepare un sudado de pollo, un ajiaco o una bandeja paisa, preste atención a esa sensación prolongada y profunda en su boca. Es el umami, el quinto sabor, recordándole que la buena comida es mucho más que la suma de sus ingredientes. Es una experiencia, un arte y, sobre todo, un placer para el paladar. ¡A cocinar con conciencia y mucho gusto!

RamonSaver782

RamonSaver782

Comentarios (0)

No hay comentarios todavía. ¡Sé el primero en comentar!